miércoles, 22 de febrero de 2017

Victorian boudoir: Oriental style for European lacquered boxes

Victorian boudoir: Oriental style for European lacquered boxes

 

 

Papier mache lacquer boxes with bouquets and butterflies or birds, where very common at the end of XIXth century in Europe. They were Orientalism's pieces, when Chinese and mostly Japanesse style were in vogue. Many boudoir pieces, as shells for jewellry, snuff boxes or letter racks were very popular then.

 



European flora and faune for Victorian boudoir bouquets

 


All motives are hand painted, in a naturalistic style, so you can recognise botanical and animal species, as  summer bouquest with dog-roses and centaureas cyanus: two wild flowers with a long historical journey in European cultural tradition, which have been symbols of countries and dynasties along the times.




Here you can see a daisies bouquet, with a Nymphalis antiopa in the glove box, and an Anglais urticae in the handkerchief's:



 

Japanese and Chinese traditional lacquered boxes as inspiration for European boudoir boxes on 19th century

 


As you can see, most of them have red inside, like traditional red lacque, but at the end of XIXth century you can find some og them in pink. They have golden/silver touches in the leaves, and butterflie and bird appears usually isolated, as in the Meiji period boxes they are inspired in. But there were others inspired inspired into the Edo Period Gold maki-e on black lacquer boxes, always reinterpretated with an European esthetic.




lunes, 16 de noviembre de 2015

El encaje maltés, un particular encaje inglés.

Antiguo pañuelo de encaje maltés realizado en seda hacia 1910.

Hace unos meses, descubrí el encaje maltés, un tipo de encaje de guipur, a menudo realizado en hilo de seda. Me resultó curioso que la mayoría de las piezas de encaje que encontraba hechas con esta estética procediesen de Reino Unido. Investigando un poco, ví que a mediados del siglo XIX, una aristócrata inglesa llamada Lady Hamilton Chichester, viajó a Malta, y se enamoró de los patrones de encaje de la isla. Así comienza la historia del maltese lace.

Cuando vio la calidad técnica, y los increíbles diseños, sin pensárselo dos veces, Lady Hamilton hizo llegar a Malta encajeros genoveses. Supongo que la elección de estos profesionales se pudo deber a la importante tración textil que desde la Edad Media existe en la ciudad italiana, y la conexión por mar entre el puerto de Génova y la isla mediterránea.

Lo más característico de este tipo de encaje son las cruces de Malta que aparecen en las esquinas (u otras partes, si en lugar de un pañuelo se trata de un cuello, u otra pieza), aunque no son imprescindibles. En mi colección tengo algún pañuelo que no tiene las cruces, y aún así puede adscribirse perfectamente al estilo, por su técnica, materiales, y el resto de motivos que utiliza.



A parte de las cruces, otro de los motivos recurrentes son las flores. Habitualmente tienen cuatro, seis u ocho pétalos muy carnosos, y recuerdan bastante a las hydrangeas, es decir, las hortensias, un tipo de flor muy común en los jardines ingleses. En España las hortensias se encuentran con bastante frecuencia en jardines atlánticos, y sobre todo cantábricos, de influencia inglesa, desde que a principios del siglo XX la reinaVictoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII, eligiera la capital cantábrica para pasar los veranos, por lo mucho que le recordaban a su país de origen. Los tamarindos cultivados en los jardines de Piquio, a lo largo de la Playa del Sardinero hasta llegar al palacio real de La Magdalena, son otra especie importada de UK también por aquel entonces.

Rodeando las cruces de Malta, suelen aparecen dos ramas de lo que podría reconocerse como laurel, a parte de por la configuración de las hojas, por su disposición, entrelazadas conformando lo que recuerda a una corona clásica, como la que vestían los romanos en sus triunfos.


La profusión de las pequeñas flores de hortensia, que se disponen en los diseños de encaje maltés igual que en las flores, apelotonadas y exhuberantes, junto con la asociación que tradicionalmente se ha establecido entre el laurel y la victoria, dotan de un carácter muy particular a las piezas de encaje maltés. Siguiendo la costumbre victoriana de vincular a las flores con un determinado sentimiento, o simbolismo, las flores de hortensia regordetas y las coronas de laurel pueden interpretarse como una declaración de intenciones: el amor saldrá victorioso cultivado en abundancia.

Muchas de las piezas de encaje maltés que han llegado hasta nosotros, proceden de finales del siglo XIX y principios dle XX, cuando Lady Hamilton volvió a su hogar, y el llamado "encaje maltés" se siguió desarrollado profusamente en The Midlands, la zona centro de Inglaterra, particularmente en Bedfordshire. El propio encaje de Bedforshire, otra variedad de guipur pero con diseños mucho más puntiagudos, debe bastante estética y técnicamente al encaje de Malta.







Este excepcional pañuelo de procedencia inglesa, se hizo con hilo brillante de seda de tono crema y centro estrellado, también de seda.

COLOR: blanco roto
TAMAÑO: 24 x 24 cm (estrella central 12,5 x 12,5 cm)

Cuando llegó hasta nosotros, estaba en perfecto estado de conservación, salvo por algún pétalo abierto (apenas perceptible), y cierto desgaste del hilo en las zonas del borde y del cierre de la labor. No tenía manchas (salvo una pequeñita en un pétalo), tampoco rotos ni agujeros. Era simplemente una delicia.

Como nota particular, y muy acorde con la tradición que en la era victoriana se tenía de conservar cabellos como una forma de amuleto para recordar o sentirse cerca de seres queridos, este pañuelo conservaba uno de los pelos de la encajera entretejidos con el hilo. Era posible retirarlo, pero decidimos dejarlo como parte de su encanto.


Esta pieza fue vendida el 14/11/2015. Más encajes, guantes y otros complementos victorianos, eduardianos, modernistas y flapper en nuestra tienda de Etsy, HankiesHandkisses